Los vacíos de Cristian

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Seis meses después de la desaparición del periodista Cristian Mariscal, el caso camina inexorablemente hacia el sobreseimiento. Desde aquella madrugada del 19 de enero en la que una cámara de seguridad colocada en el trayecto de la discoteca Vértigo (donde trabajó hasta las 04.00 aproximadamente) y la casa de su ex concubina Gabriela Torres en la calle Virginio Lema Esq. Isaac Attie captó al periodista caminando normalmente, poco ha avanzado en la búsqueda de los responsables de la desaparición.

Responsables si es que los hay. El “dominio mediático” de los tres profesionales jurídicos implicados en el caso: Tamer Medina como abogado de la familia Mariscal, Rafael Gómez como abogado de la familia de Gabriela Torres y el fiscal de Distrito, Gilbert Muñoz, ha alimentado todo tipo de especulaciones. “Nadie se suicida sin dejar rastro”, es la frase que mantiene vivo el tesón de la familia Mariscal en la búsqueda de su vástago.

Lo cierto es que si en los próximos 30 días, cuando vencerán los seis meses desde que fueron imputados oficialmente Gabriela Torres Arauz y Grover Carranza por presunto asesinato, de no darse nuevas imputaciones, sin cuerpo, sin vehículo y sin pistas, el caso Mariscal no existirá y quedará en el olvido, según teme el propio abogado Tamer Medina.

La última esperanza de la familia Mariscal pasa por la pericia informática, que tiene por objeto descubrir el contenido de los más de 40 mensajes que el domingo 19 de enero, desde la madrugada hasta bien entrada la noche, se intercambiaron Carranza y Torres. La orden está en manos del perito Carlos Facundo Olascoaga desde el martes 1 de abril en el que se determinó fiscalmente su posesión, aunque no se hizo efectiva hasta semanas después. En su primer informe, en el que pidió un aplazamiento y se incorporaron nuevos puntos de pericia, obvió esta información. Expertos informáticos aseguran que la tarea no es fácil, pero tampoco es imposible.

El objetivo es encontrar algo escrito que pueda aclarar lo sucedido entre las 04.30 y las 5.15 en casa de Gabriela Torres, ya que las versiones dadas por las últimas personas que aseguran haber visto a Mariscal con vida han ido cambiando en el tiempo.

¿Qué pasó en el domicilio?

En la primera declaración que consta en el cuaderno de investigaciones del día 24 de enero de 2014, Gabriela Torres aseguró que su relación se había roto por celos unas tres semanas antes de la desaparición. Torres precisó que el miércoles anterior a la noche de la desaparición se ratificaron en la idea de la ruptura a través de mensajes y que ese sábado después de trabajar en la discoteca “llega mareado a mi casa y entra a forcejear mi puerta y yo salgo y veo que está en estado de ebriedad y le digo que estaba claro que ya no teníamos nada de nuestra relación y él me dijo que si yo eso quería que me dejaría de molestar, lo saqué de a poco de la casa porque no podía ni pararse de borracho, llegamos a la puerta, él se sube al jeep y me dice que no lo busque en otro lado que no sea San Jacinto”.

Torres precisó que le hizo llamadas posteriores. “Al promediar las 04.30 del día domingo 19 de enero, luego al promediar las 6.00 me llamó llorando diciéndome que me ama y me cuelga del celular 702222XX, y luego otra llamada del otro celular que tenía 702297XX y sólo lloraba, yo ya me dormí y nuevamente aproximadamente a las 8.00 me llama al teléfono fijo pero de otro celular 792517XX, reconocí claramente su voz”.

En su segunda declaración ampliatoria voluntaria del día 27 de enero, a primera hora de la mañana, Torres precisó que  “desperté ese día porque él empezó a forcejear la puerta de mi cuarto (…) le dije ándate Cristian (…) se paraba apenas él estaba borracho”, para luego precisar en una pregunta sobre el estado de Cristian. “Bueno para manejar un vehículo no creo que estaba tan borracho y tampoco vi a nadie con él”.  En otra pregunta deja claramente establecido que “no peleamos, sólo me dijo voy a respetar tu decisión, no hubo agresiones de ninguna índole”.

Las dudas junto al informe psicológico le valieron a la fiscal asignada al caso, Pamela Ovando, para solicitar el allanamiento. También las declaraciones de la madre de Gabriela, Jacqueline Arauz Aguirre fueron contradictorias, motivo por el cual se accionó la petición de allanamiento del domicilio el día 30 de enero y posteriormente la realización de las pruebas del luminol.

Fuentes anónimas alertaron de que en la casa de Gabriela, aquella noche, se produjo una discusión fuerte. El propio albañil contratado por la familia Arauz declaró ante la Policía que la señora Arauz le indicó en la mañana haber pasado “una mala noche”. El domicilio de por si era conocido en el barrio por su “dinamismo”. También las contradicciones sobre el pintado o no de parte de la casa accionaron la imputación.

Las pruebas de luminol realizadas el día 18 de febrero en el domicilio sí mostraron 13 manchas de sangre de tamaños diferentes  en el recorrido que va desde el  garaje hasta el cuarto de Gabriela pasando por el pasillo.

Estas razones son las que motivaron la aprehensión e imputación de Gabriela Torres y su enamorado el día 19 de febrero de 2014, justo cuando se cumplía un mes de la desaparición.

El papel de la Fiscalía

Sin cuerpo y sin vehículo, pese a los trabajos realizados de peinado en las diferentes provincias, así como en el lago San Jacinto y en dos represas de Rosillas, junto al tiempo transcurrido motivaron descartar las hipótesis de la huida o del suicidio por parte de la Fiscalía que argumentó la hipótesis del asesinato en la audiencia de medidas cautelares del 21 de febrero.

En ese contexto, las pruebas del luminol resultaban concluyentes a falta de la verificación genética, sin embargo, el tiempo, la burocracia de competencias y el método acabó por arruinar la muestra.

El 18 de febrero de 2014 se tomaron las pruebas por parte de la Policía bajo la supervisión de la Fiscal Ovando. El método ya fue observado por la familia de Mariscal. “El manual dice que en lo posible se debe extraer el soporte sobre el que se ha identificado la sangre y llevar al laboratorio, es decir, si hay una baldosa, llevar la baldosa”, afirma Medina. No se hizo así. Los hisopos estuvieron en el Instituto de Investigaciones Técnico Científico de la Unipol (IITCUP) desde el 18 de febrero. El 7 de marzo se propuso a la perito genética Viviana Peralta Chambi, del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), para realizar el trabajo de verificación. Pero no fue hasta el 25 de marzo que el IDIF se puso a trabajar luego de que el 24 de marzo se exigió fiscalmente al IDIF recoger las muestras obtenidas hace más de dos meses.

Los resultados fueron lo previsto, dos meses y medio en el IICUP habían arruinado la prueba y con él, una oportunidad de dar luz al caso.

Fiscalía: Vueltas en círculo

La Fiscalía apenas ha instruido investigaciones por iniciativa propia, sino que se ha dedicado a administrar los pedidos de las partes y atender algunas de las sugerencias de la investigadora asignada al caso.

Se pidieron los informes a los puntos fronterizos del departamento, se tomó declaración al círculo cercano de Cristian Mariscal, se pidieron los extractos de llamadas a las operadoras telefónicas y se pidieron los movimientos bancarios en las cuentas de Mariscal. Sólo semanas después, el 27 de febrero, apenas se peinó el perímetro para localizar cámaras de seguridad.

Con algunos tropiezos y retrasos burocráticos, no hubo luz. Ni siquiera en algunas declaraciones voluntarias como la de Alfredo Pérez Flores, también Dj, en  la que aseguró haberse cruzado con el vehículo Suzuki Samurai a las 04.30 de la madrugada en el cruce de Erquis, ni en las desafortunadas bromas de Marcelo Alpire  que aseguró por internet haber hablado con él. Ni tampoco en la investigación del SMS que recibió el padre de Mariscal desde el teléfono de Sergio Guerrero Rusnok en el que se leía “Vivo o Muerto”, que también concluyó en “otra broma”.

A partir de ahí, esperar. Ni siquiera la búsqueda en las lagunas de Rosillas fue por iniciativa de la Fiscalía sino de la Policía, tras unas llamadas anónimas recibidas por la familia de Mariscal, según consta en el cuaderno de investigaciones. Pese a los dos intentos realizados, los resultados no han sido positivos.

La última acción instruida por la Fiscalía, en paralelo a la mediática aprehensión del periodista Never Antelo, que se empeña en no declarar nada al respecto, fue la reanudación de la búsqueda en San Jacinto tras la triangulación de las tres últimas llamadas que realizó Mariscal desde su celular y que apuntaban a un punto en el entorno de Tolomosita. La triangulación olvidó mencionar la ubicación de la supuestamente última llamada que recibió Gabriela Torres supuestamente a las 6.00 y a las 8.00 de la mañana según consta en su declaración.

La informática, la casualidad o una confesión parecen ser hoy las únicas esperanzas para seguir la pista hasta Cristian, haya donde esté, vivo o muerto.

Los vacíos de Cristian

Encogido de hombros, Jaime Mariscal es hoy aún más diminuto. Cansado y desesperado, arropado por su familia, pelea porque el caso de su hijo no caiga en el olvido y porque no se cierre procedimentalmente, cayendo en un archivo de pendientes. Seis meses duros de contradicciones en las que las manos negras aparecen por todos los rincones, en las que las señas de solidaridad inicial se van diluyendo. La burocracia pone cara ministerial y se olvida del trato humano, porque a las 19.00 es hora de cierre. Seis meses en los que ha escuchado casi de todo.

Cristian Mariscal era un periodista de raza, hecho a sí mismo, loco por las motos, la música y los aparatitos informáticos. Cristian renegaba de los platós y de las plazas. En los últimos meses de profesión le había encontrado gusto a perderse entre los sin voz mientras miraba por el rabillo del ojo a los políticos, aquellos que tenían las soluciones. Cristian era un periodista jodedor que a veces dejaba a los entrevistados con la duda sobre sus propias respuestas. Cristian era uno de esos periodistas apasionados con su trabajo, que disfrutaba las ondas, las pepas, las campañas solidarias, los encontronazos y las sorpresas. Un amante del show que ha dejado un vacío grande en su casa y en su equipo de trabajo.

Los datos:

–        El 19 de enero desapareció el periodista Cristian Mariscal sin que hasta la fecha haya una respuesta.

–        El 19 de febrero se imputó a Gabriela Torres y Grover Carranza. Torres fue liberada semanas después.

–        Si en un mes más no hay avances o nuevas imputaciones, el caso podría ser sobreseído o archivado.

NOTAS DE APOYO

Preguntas frecuentes en el caso Mariscal

REDACCIÓN CENTRAL/EL NACIONAL

¿Por qué Cristian seguía ocupando el garaje de Torres?

La convivencia entre Gabriela Torres y Cristian Mariscal acabó semanas antes de fin de año, sin embargo, seguía ocupando el garaje por el que cancelaba una mensualidad al encontrarse cerca de su lugar de trabajo.

¿Quién ha entrado al Facebook de Mariscal?

El perito informático todavía no ha respondido a esa pregunta, pero el aplazamiento se pidió al detectar actividad desde diferentes puntos en varias de sus cuentas de correo. Los movimientos en su cuenta de Facebook empezaron dos días después de que el perito empezara a trabajar.

¿Cuántas llamadas realizó Mariscal a Torres la madrugada de su desaparición?

Según la declaración de Gabriela Torres, fueron cinco desde tres números diferentes. La última se produjo a las 8.00 de la mañana. El perito informático no lo incluyó en su informe.

¿Puede Mariscal haber dejado el país?

El abogado de la familia de Gabriela Torres defiende la tesis de la huida, rechazada por la Fiscalía. Los reportes de Migración indican que no abandonó el país. El vehículo Suzuki Samurai que manejaba y tampoco ha sido encontrado, pero el mismo no contaba con asientos, lo que impediría su manejo por vías internacionales, no hay reportes policiales en Interpol al respecto.

¿Dónde se está investigando actualmente?

La Fiscalía ha cursado recientemente solicitudes de cooperación nacional e internacional. La Policía mantiene en reserva sus avances.

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